Frente a terceros
Daños y responsabilidades
Un error, una omisión o un accidente relacionado con el trabajo puede causar daños personales, materiales o económicos.
Seguros para autónomos
Analizamos cómo desarrollas tu actividad, qué responsabilidades asumes y qué bienes o medios necesitas para trabajar antes de estudiar las alternativas disponibles.
Riesgos de la actividad
No todos los profesionales necesitan las mismas coberturas. El tipo de trabajo, los clientes, el lugar donde se desarrolla la actividad y los medios utilizados cambian el nivel de riesgo.
Consultar mi actividadFrente a terceros
Un error, una omisión o un accidente relacionado con el trabajo puede causar daños personales, materiales o económicos.
Medios de trabajo
La pérdida o el deterioro de los medios necesarios para trabajar puede impedir que la actividad continúe con normalidad.
Desplazamientos
El uso profesional de un vehículo puede requerir condiciones distintas a las de un vehículo utilizado exclusivamente para desplazamientos particulares.
Continuidad
Una avería, un siniestro en el local o la imposibilidad de utilizar determinados equipos puede reducir o detener temporalmente los ingresos.
Protección personal
En muchas actividades, el profesional es el principal recurso del negocio. Una enfermedad o un accidente puede afectar directamente a su estabilidad económica.
Seguros para la actividad
Daños y reclamaciones
Puede resultar necesaria cuando el trabajo del profesional puede ocasionar daños personales, materiales o económicos a clientes, proveedores u otras personas.
El tipo de responsabilidad que debe estudiarse depende de la profesión y de los servicios prestados.
Bienes de la actividad
Permite estudiar la protección de los bienes necesarios para desarrollar el trabajo, tanto si existe un local como si la actividad se realiza en otros espacios.
Movilidad profesional
El uso profesional debe quedar correctamente identificado para valorar el vehículo, los desplazamientos realizados y los bienes transportados.
Estabilidad personal
Cuando los ingresos dependen directamente del trabajo del autónomo, una enfermedad o un accidente puede afectar a la continuidad económica de la actividad.
Continuidad del negocio
Puede estudiarse el impacto económico de un siniestro que impida utilizar temporalmente el local, los equipos o los medios necesarios para trabajar.
Mercancías y desplazamientos
Para actividades que trasladan materiales, productos o mercancías, conviene analizar qué se transporta, quién lo hace, con qué frecuencia y en qué condiciones.
Las coberturas, límites, exclusiones y condiciones de contratación dependen de la actividad declarada y de la propuesta de cada entidad.
Cada actividad es diferente
Servicios profesionales
Cuando el trabajo se basa en el asesoramiento, la elaboración de proyectos o la prestación de un servicio profesional, conviene revisar las responsabilidades asumidas frente al cliente.
Comercio y atención al público
Cuando existe un local abierto al público, deben valorarse tanto los bienes del negocio como los posibles daños relacionados con las instalaciones o la actividad.
Alimentación y hostelería
Además de las instalaciones y los equipos, deben revisarse las responsabilidades relacionadas con el servicio, los productos ofrecidos y la atención al público.
Trabajos manuales y técnicos
Los trabajos realizados en viviendas, negocios u obras pueden afectar a bienes de terceros y requieren herramientas, vehículos y desplazamientos frecuentes.
Desplazamientos y mercancías
En estas actividades el vehículo es una herramienta esencial y puede ser necesario estudiar también las mercancías, los materiales o los bienes transportados.
Atención y cuidado personal
Cuando el servicio se presta directamente sobre personas, deben analizarse las responsabilidades de la actividad, los equipos utilizados y el espacio donde se trabaja.
Asesoramiento para autónomos
Una cobertura puede parecer adecuada y, sin embargo, no contemplar correctamente el uso profesional, el tipo de servicio, los bienes utilizados o determinadas responsabilidades de la actividad.
Una recomendación basada en tu actividad
El punto de partida no debería ser elegir el nombre de un seguro, sino conocer qué haces, para quién trabajas, qué bienes utilizas y qué consecuencias tendría un daño o una interrupción.
Revisamos los servicios prestados, el lugar de trabajo, los clientes y los medios utilizados.
Identificamos qué situaciones podrían generar daños, reclamaciones o una paralización del trabajo.
Aclaramos coberturas, límites, exclusiones, franquicias y condiciones que pueden cambiar entre propuestas.
La correduría continúa disponible para resolver dudas y orientar sobre las gestiones relacionadas con la póliza.
No nos limitamos al precio o al nombre comercial del producto. Revisamos los aspectos que pueden afectar al uso profesional.
Ponemos en contexto las diferencias entre opciones para que puedas valorar qué condiciones encajan mejor con tu situación.
Revisar las pólizas existentes permite detectar riesgos sin contemplar y posibles solapamientos entre coberturas.
Un nuevo local, más facturación, otra actividad o un vehículo diferente pueden hacer necesaria una revisión.
Qué puedes esperar de la correduría
Nuestro trabajo
Lo que no prometemos
Un proceso claro
Primera toma de contacto
Recogemos la información básica sobre la actividad, los servicios prestados, los clientes y los medios que utilizas habitualmente.
Análisis
Revisamos qué situaciones podrían provocar reclamaciones, pérdidas económicas, daños en los bienes o una interrupción de la actividad.
Estudio de alternativas
Presentamos las alternativas que puedan estudiarse y aclaramos las diferencias importantes antes de que tomes una decisión.
Seguimiento
Después de la contratación puedes seguir contando con la correduría para resolver dudas y revisar cambios relevantes en tu actividad.
Para empezar
No es necesario disponer de toda la documentación en la primera consulta. Estos datos básicos permiten orientar mejor la conversación.
Qué trabajo realizas y para qué tipo de clientes.
Si dispones de local, equipos, herramientas o maquinaria.
Qué vehículos utilizas y qué uso profesional tienen.
Pólizas existentes que puedan revisarse como punto de partida.
Información importante
La actividad, el uso de los bienes y cualquier circunstancia relevante deben declararse de forma clara. Las coberturas y la aceptación final dependerán de las condiciones de cada entidad.
Preguntas frecuentes
No existe una combinación válida para todos. Depende de la actividad, de las responsabilidades asumidas, del local, de los bienes utilizados, de los vehículos y de las consecuencias económicas que tendría dejar de trabajar.
El análisis debe empezar por los riesgos reales del profesional, no por contratar una lista predeterminada de productos.
Depende de la profesión, de la normativa aplicable, de las condiciones exigidas por colegios profesionales, clientes o contratos, y del tipo de trabajo que se realice.
Aunque no exista una obligación general, puede ser conveniente analizar las posibles reclamaciones derivadas de la actividad.
No debe darse por supuesto. Una póliza contratada para un uso particular puede establecer condiciones, límites o exclusiones cuando el bien se utiliza dentro de una actividad profesional.
Conviene declarar correctamente el uso de vehículos, viviendas, equipos y otros bienes vinculados al trabajo.
Debe revisarse qué actividad se desarrolla, si se reciben clientes, qué equipos se utilizan, qué bienes profesionales hay en la vivienda y cómo está configurado el seguro de hogar.
Trabajar desde casa no significa automáticamente que todos los riesgos profesionales estén cubiertos.
Sí. Las pólizas existentes pueden utilizarse como punto de partida para revisar coberturas, límites, franquicias, exclusiones y posibles solapamientos.
También permite comprobar si la actividad, los bienes o las responsabilidades han cambiado desde la contratación.
Inicialmente necesitamos conocer la actividad, los servicios prestados, el tipo de clientes, el lugar de trabajo, los bienes utilizados y los seguros existentes.
Según el caso, posteriormente puede ser necesario ampliar información sobre facturación, vehículos, instalaciones, empleados, maquinaria o trabajos concretos.
La correduría continúa siendo un punto de contacto para resolver dudas, revisar cambios en la actividad y orientar sobre las gestiones relacionadas con la póliza.
La intervención concreta dependerá del tipo de consulta y de las condiciones de la póliza contratada.
Muchos casos pueden estudiarse por teléfono, correo electrónico y otros medios a distancia, siempre que la correduría pueda obtener la información y documentación necesarias.
Determinadas actividades o riesgos pueden requerir comprobaciones adicionales antes de preparar una propuesta.
Respuestas orientativas
Una respuesta general no sustituye la revisión de la documentación, las características del riesgo y las condiciones concretas de contratación.
Asesoramiento para autónomos
Cuéntanos a qué te dedicas, qué medios utilizas y qué situaciones te preocupan. Revisaremos contigo la información necesaria antes de estudiar las alternativas disponibles.
No necesitas saber de antemano qué póliza debes contratar. La primera conversación sirve para conocer tu actividad y determinar qué información debemos revisar.
Después de contactar
Nos explicas qué servicios prestas y qué necesitas proteger.
Te indicamos qué datos o documentación necesitamos revisar.
Revisamos las opciones disponibles y explicamos sus diferencias.
El envío de una consulta no implica la contratación de una póliza. La aceptación del riesgo, las coberturas y las condiciones finales dependen de la valoración y de los criterios de cada entidad aseguradora.